"Dios ha hecho los alimentos y el diablo, la sal y las salsas"
James Joyce


piqueos
 pecaitos a la parrilla
SANTA IRA: Pulpo a la parrilla
Pulpo semental utiliza la ira, que le produce estar en las brasas, para combatir el mal.
El pecado convertido en virtud se complementa con mantequilla aromática y espárragos verdes. No respetar las tallas mínimas para consumir pulpo, es pecado.
LUJURIA FREUDIANA: Calamares a la parrilla
Ardientes cefalopoditas no se cansan de juguetear en la parrilla.
Sábana de aderezo de anticucho los encubre. Cuando se pierden por allí
para hacer de las suyas, langostinos U15 son sus excelentes suplentes.
Mariscos a la parrilla
Pulpos y calamares se enfrentan en calurosa lucha mientras langostino los arbitra.
Portobello, cebolla, tomate y pimiento se meten al ring. Durante las vedas, resignación.
 conchas en pecaítos
Conchitas a la chalaca (6u)
Conchitas con sus caparazones al plato. Desnudas y limpias. Chalacas de nacimiento, se codean con rojas cebollas, inmaduras arvejas, ácidos limones, sonrojados tomates, pitucos champiñones y, como no... sabroso toque de ají.
Conchitas al fuego (6u)
Para ellas, las conchitas, pasar por las brasas no es penitencia, es un placer.
Salsa de lomo con influencias orientales (sillao, kión y ostión) busca hervir en su regazo.
Ajo crocante y perejil también curiosean por allí.
Conchitas a la parmesana (6u)
Si bien llevan apellido italiano, su pecado es tan peruano como el cebiche.
Queso parmesano fundido con mantequilla en la gratinadora, adorna a estas jugosas conchas previamente humedecidas con salsa inglesa y vino blanco.
 pecaítos al perol
Wantanes Capitales
Tímido cebiche de mariscos oculta sus encantos dentro de atractivos wantanes.
Cálida crema de ají amarillo lo obligará a mostrarse, mientras la leche de tigre suspira.
Cebiche frito
¿Cómo quitarle protagonismo al lenguado? Se preguntó la cachema.
Clásico cebiche que, de puro atrevido, terminó en el perol.
Yuquitas Capitales
Pulpos y calamares sumamente inocentes, terminan enyucados.
Cremas de perejil y rocoto salen al rescate, pero igual, ¡yuca pa' todos!
Tequeños Capitales
Triángulos de wantan en número suficiente -6- holgazanean en cálidos aceites vegetales. El relleno es de puro langostino ligado con huevo, sal y pimienta.
Tequeños de pulpa de cangrejo
Protegidos por la masa de wantan, pulpa de cangrejo, queso crema y parmesano, contubernan. Salsa de algún lugar del mediterráneo se colude.
Uñas de cangrejo
Las fuertes y musculosas uñas del cangrejo no fueron suficientemente aguerridas para liberarse de las redes. Al natural o a la milanesa, piden no usar cubierto por respeto.
Soberbios langostinos
Enormes y descubiertas colas de langostino jumbo fritas al pankó, intentan moderar su culpa con salsa de maracuyá. Puré de camote fisgonea.
Camarones a la milanesa
La soberbia de estos camarones no tiene límites, son de Ocoña, pero insisten en llevar apellido italiano. ¿Cuál es la verdad de la milanesa?
 más pecaítos
Pulpo al olivo
Humildes láminas de pulpo se bañan en aceite de oliva. La aceituna soberbia como ella sola, presenta dos salsas.
Almejas capitales
Frescas almejas desean tener más protagonismo. Para ello se bañan en limón y se perfuman con aceite de oliva.
SENTIMIENTO DE CULPA: Colas de camarón o langostino
Ya sea que elija el aderezo de anticucho, al vino blanco o salteadas en aceite de oliva, el pecado siempre trae cola. En veda la culpa es mayor.
 la causa del pecado
Causa con pulpo a la parrilla
Este sí es el matrimonio perfecto. La causa es un plato de bandera nacional y el cálido pulpo a la parrilla representa a la casa. Finas hierbas sellan la unión.
Causa con langostinos a la parrilla
La causa por la que los langostinos están iracundos, es la presencia de zanahoria, apio, zucchini, champiñones, tomate confitado y queso crema. Guacamole observa.
Causa de camarones
Papa ayacuchana intenta controlar a lujuriosos camarones llegados de Ocoña. Cama de mayonesa de coral soporta la afrenta. La palta y el huevito son simples notarios.
Papa a la huancaína marina
Papa a la huancaina se une a la causa aunque no sea causa. Pescado al perol quiere ser su causita y se mete al plato.